martes, 29 de octubre de 2013

Capitulo 4

Como a las doce del día, se empezó a escuchar mucho alboroto, cuando una mujer de cara sonriente, con hoyuelos se asomó y nos dijo:
-¿Quieren algo del carrito?- 
Harry se levantó de un salto, mientras que Ron se sonrojaba y mira hacia otro lado. Harry y yo salimos al pasillo. Harry iba a comprar todo lo que había en el carrito, pero yo lo detuve y hice que lo compráramos entré los dos. Cuando entramos al vagón, Ron nos miró sorprendido mientras poníamos los dulces en un asiento vacío. 
-Tenían mucha hambre, ¿no?- nos dijo Ron. 
-Muchísima- le contesto Harry dando un mordisco a una empanada de calabaza. Tome un dulce parecido a una paleta. 
Ron saco un paquete, algo arrugado, que tenía cuatro sándwiches. Separo uno y dijo:
-Mi madre siempre olvida que no me gusta la carne en conserva- 
-Te lo cambio por uno de estos- le dijo Harry lanzándole un pastel. 
-Sírvete- le dije sonriendo. 
-No te va a gustar, esta seca- le dijo Ron a Harry
-Gracias - me dijo Ron 
-¡Vamos sírvete!- le dije.
-Si insistes... - dijo rindiendo
-¿Qué son éstos?- le pregunto Harry a Ron, tomando un envase de ranas de chocolate. 
-No son ranas de verdad, ¿no?- le pregunte. 
-No- nos dijo Ron- Pero mira que lámina tiene. A mí me falta Agripa-
-¿Qué?- preguntamos al mismo tiempo Harry y yo
-Oh, por supuesto no deben saber... Las ranas de chocolate llevan láminas, ya saben, para coleccionar, de brujas y magos famosos. Yo tengo como quinientos, pero no consigo ni a Agripa ni a Ptolomeo- nos explicó Ron. Harry desenvolvió su rana mientras yo trataba de ver a quien le había salido de su lámina.
Era un hombre, con gafas de media luna, una nariz larga y encorvada, con cabello plateado suelto, barba y bigotes. Decía un nombre: Albus Dumbledore.
-¡Así qué este es Dumbledore!- dijo Harry. 
-¡No me digas que nunca has oído hablar de Dumbledore!- le dijo Ron exaltado- ¿Me puedo servir una rana? Podría encontrarme con Agripa...
-¡Claro!- le dije tomando una yo también. 
-Gracias- dijo Ron. 
-¡Ya no está!- dijo Harry 
-¿Quién?- le pregunte. 
-¡Dumbledore!-me dijo sorprendido
-Bueno no va estar ahí todo el día. Ya volverá.... Vaya, me ha salido otra vez Morgana y ya la tengo seis veces repetida... ¿Alguien la quiere? Pueden empezar a coleccionarlas.- nos dijo Ron. Harry se quedó con la lámina. Los ojos de Ron estaban viendo con ansias las ranas de chocolate. 
-Sírvete. Pero oye, en el mundo de los muggles la gente se queda en las fotos.- le dijo Harry a Ron
-¿Eso hacen? ¿Cómo? ¿No se mueven? ¡Qué raro!- dijo Ron atónito. 
Después de un rato que le tratamos de explicar a Ron que los muggles no se podían mover en las fotos. Harry tomo una bolsa de pepas de todos los sabores.
-Tienen que tener cuidado con esas, cuando dice «Todos los sabores», es eso lo que quiere decir. Ya saben, tiene los sabores comunes, como chocolate, menta y naranja, pero también puedes encontrar espinacas, hígado y callos. George dice que una vez encontró una con sabor a duende- nos advirtió Ron. 
Pasamos un buen rato con las pepas de colores. Harry probo una gris (que era de pimienta) que Ron ni yo queríamos probar. Voltee a ver por la ventana y ya no estaban los campos, si no, que ahora había ríos serpenteantes, bosques y colinas verde oscuro. 
En ese momento sonó un golpe en la puerta y un muchacho de cara afligida apareció y pregunto:
-Perdón.... ¿Por casualidad no habrán visto un sapo?- pregunto nervioso. Todos negamos con la cabeza.
-¡Lo he perdido! ¡Se me escapa todo tiempo!-
-Ya aparecerá- le dijo Harry
-Si... Bueno si lo ven...- estaba diciendo el muchacho pero se fue.
-No sé porque esta tan triste.... Si yo hubiera traído un sapo, lo habría perdido lo más rápido posible. Aunque en realidad he traído a Scabbers, así que no puedo hablar.- comento Ron. Scabbers era la rata de Ron, que seguía dormida en sus piernas.
-Podría estar muerta y no lo notarías.... Ayer trate de volverla amarilla para hacerla más interesante pero no funciono... Se los voy a ensañar- dijo Ron sacando su varita. En algunas partes estaba astillada y, en la punta, brillaba algo blanco. 
-Los pelos del unicornio casi se le salen. De todos modos...- explico
Apenas iba a hacer el hechizo, cuando la puerta se volvió a abrir. Había regresado el chico del sapo, pero ahora había una niña con él. La niña ya tenía puesta su túnica de Hogwarts 
-¿Alguien ha visto un sapo? Neville perdió uno- tenía la voz mandona, un pelo alborotado color castaño y los dientes grandes
-Ya le hemos dicho que no- pero la muchacha no le estaba haciendo caso, estaba viendo la varita de Ron
-¡Oh! ¡Estás haciendo magia! ¡Entonces vamos a verlo!- cuando término de decir esto se sentó a un lado de mí. 
-Eh, de acuerdo... «Rayo de sol, margaritas, volved amarilla esta rata tontita»- recito Ron apuntando con su varita a Scabbers. 
-¿Estás seguro de que es el hechizo apropiado? Bueno no es muy efectivo, ¿no? Yo probé unos pocos sencillos, sólo para practicar, y funcionaron. Nadie en mi familia es mago, fue toda una sorpresa cuando recibí mi carta, pero también estaba muy contenta, por supuesto, ya que ésta es la mejor escuela de magia, por lo que sé. Ya me he aprendido todos los libros de memoria, desde luego, espero que eso sea suficiente.... Yo soy Hermione Granger y ¿ustedes quiénes son?- dijo Hermione rápidamente 
-_____ Lewis- le dije algo desconcertada
-Yo soy Ron Weasley- le dijo en un murmuro Ron. 
-Harry Potter- le dijo igual de desconcertado que yo. --¿Eres tu realmente? Lo sé todo de ti, por supuesto, conseguí unos pocos libros extra para prepárame más y tú figuras en "Historia de la magia moderna", "Defensa Contra Artes Oscuras" y "Grandes eventos mágicos del siglo XX"- dijo Hermione. Dios, ¿cómo hablaba tan rápido? Pensé. 
-¿Estoy yo?- pregunto Harry avergonzado, creo. 
-Dios mío, no lo sabes. Yo en tu lugar habría buscado todo lo que pudiera. ¿Saben a qué casa van a ir? Estuve preguntando por ahí y espero estar en Gryffindor, parece la mejor de todas. Oí qué Dumbledore estuvo allí, pero supongo que Ravenclaw no será tan mala... De todos modos, es mejor que sigamos buscando el sapo de Neville. Y ustedes tres deberían cambiarse ya, vamos a llegar pronto- dijo Hermione
Se marchó con Neville.
-Cualquiera que sea la casa que me toque, espero que ella no esté- dijo Ron arrojando su varita en su baúl. Reí.- Que hechizó más estúpido, me lo dijo George. Seguro era falso. 
-¿En qué casa están tus hermanos?- le pregunte 
-Gryffindor. Mamá y papá también estuvieron allí. No sé qué van a decir si no estoy. No creo que Ravenclaw sea tan mala, pero imaginen si me ponen en Slytherin-cuando dijo estoy Ron parecía deprimido
-¿Esa es la casa en la que Vol...quiero decir Quien-tú-sabes... estaba?- pregunto Harry
-Ajá- dijo Ron ahora parecía abrumado. 
-Creo que las puntas de Scabbers están más claras... -¿Y en que trabajan tus hermanos?- pregunto Harry. Me pregunte si trabajarán como los muggles lo harán.
-Charlie está en Rumania estudiando dragones y Bill está en África ocupándose de un asunto de Gringotts.- dijo Ron
-¿Se enteraron de lo que pasó en Gringotts? Salió en "El Profeta" Bueno no creo que tú Harry lo sepas, la casa de muggles no lo reciben: trataron de robar en una cámara de alta seguridad.- les conté. Ron afirmo con la cabeza mientras Harry lucía sorprendido.
-¿De verdad? ¿Y qué les ha sucedido?- 
-Nada, por eso son noticias tan importantes. No los han atrapado. Mi padre dice que tiene que haber un poderoso mago tenebroso para entrar en Gringotts, pero lo que es raro es que parece que no se llevaron nada. Por supuesto, todos se asustan cuando sucede algo así, ante la posibilidad de que Quien-tú-sabes esté detrás de ello. - dijo Ron. Nos quedamos callados, me le quede viendo a Harry y parecía que algo le dolía.
-¿Cuál es su equipo de quidditch?- nos preguntó Ron para romper el hielo. 
-Ehh...- dije pues no conocía ni siquiera que era el quidditch. 
-No conozco a ninguno- le confesó Harry
-¿Cómo?- dijo Ron atónito- ¡Oh! Ya verán es el mejor juego del mundo....- A partir de ahí se dedicó a enseñarnos que era el quidditch, lo de las cuatro pelotas, las posiciones de los siete jugadores, describió algunas famosas jugadas que él había visto con sus hermanos y la escoba que le gustaría comprar si tuviera dinero. Alguien volvió a abrir la puerta del compartimiento. 

Capitulo 3

Los días pasaban y se estaba acercando el 1º de Septiembre. ¡Estaba ansiosa! Mamá me había dado muchos libros que leer para comprender acerca de la magia y era fascinante aprenderlo. Draco y yo nos la habíamos pasado todo lo que quedaba de la tarde juntos, bueno con su mamá y la mía atrás de nosotros.
Ya era el 1º de Septiembre, nos dirigíamos a la estación de tren King's Cross. Al llegar nos dirigimos al andén nueve tres cuartos. Fue algo raro porque al llegar no existía un andén nueve tres cuartos, sólo el nueve y luego el diez. Vi una familia de unas 6 personas pelirrojas viniendo hacia donde estábamos nosotras.
-¡Vamos ____! No te quedes atrás- me dijo mi mamá, tomándome la mano. Ella venía empujando mi carrito. Mi mamá se dirijo a la pared y ¡empezó a caminar hacia ella!
-¡Mamá vamos a chocar!- le dije asustada. Un muchacho con lentes se nos había quedado viendo.
-____ no te preocupes- me dijo mi mamá. La pared se estaba acercando, fue ahí donde deje escapar un grito ahogado. Cerré los ojos, cuando los volví a abrir estábamos en una nueva estación, estaba llena de brujas y brujos con sus hijos, veía de vez en cuando un gato correr entre sus piernas, escuchaba el ulular de los búhos. Mi mamá me ayudo a subir mis cosas al tren y saco unas cuantas lágrimas
-¡Mami, voy a estar bien!- le dije abrazándola
-Lo sé hija, lo sé, sólo que ¡estoy orgullosa de ti!- me dijo abrazándome
-¡Yo también mami!- le dije
-Vamos ya, si no, se te va hacer tarde- me dijo separándose de mí.
-Adiós mami, ¡te mandare una lechuza!- le dije, mientras jalaba mi mochila hacia un vagón. Todos los vagones estaban llenos, iba pasando por uno donde había dos muchachos pelirrojos muy guapos y un chico con rastas. Un muchacho pelirrojo se me quedo viendo y le dijo algo al otro pelirrojo. El primero se paró y fue a la puerta del vagón.
-¡Hola guapa! ¿Te ayudo?-me dijo haciendo que me sonrojara
-¡Hola! Este.... claro sí no sería molestia- le dije con una sonrisa tímida
-¡Claro que no!- me dijo el otro pelirrojo
-Gracias- dije cuando uno de ellos tomó mis maletas y el otro la jaula donde estaba Sapphire (mi lechuza).
-Soy Fred Weasley- me dijo el que traía mis maletas
-Soy George Weasley- me dijo el otro
-¡Hola! Soy _____ Lewis- les dije sonriendo
-¡Qué bonito nombre!- me dijo George
-No más que ella- contesto Fred. Me volví a sonrojar
-Hehehehe gracias- les dije
-Y ¿en cuál vagón estas?- me preguntaron al mismo tiempo
-Mmmm... No he encontrado uno- les dije
-Mmmm.... Podría ir al vagón donde esta Ron y Harry...- propuso George
-¡Claro! Vamos para allá- concordó Fred. Nos dirigimos hacia allá, fue un camino muy corto. Cuando llegamos vi que estaba el mismo muchacho de lentes que había visto cuando estaba a punto de entrar al andén nueve tres cuartos, junto a un muchacho pelirrojo lleno de pecas.
-¡Hola! ¿Qué paso?- les pregunto el muchacho pelirrojo
-Hemos encontrado a una nueva amiga vagando sin un lugar quedarse así que...- estaba diciendo Fred
-¡Se va a quedar aquí!- término George. Cuando dijo esto ambos pasaron y me ayudaron a dejar mis maletas guardadas y a Sapphire encima de mis maletas.
-¡Adiós ____!- dijo George
-¡Nos vemos al rato!- dijo Fred dándome un beso en la mejilla
-¡Hey! ¡Yo también quiero un beso de ____!- grito George
-¡No! ¡Ella es mía!- le contesto Fred. Me estaba poniendo nerviosa....
-¡Fred! ¡George! ¡La están asustando!- les grito el chico pelirrojo
-¡Lo siento ____!- dijo Fred, mientras empujaba a George para que saliera del vagón.
-¡¡Ella es nuestra!!- alcanzo a gritar George, antes de que Fred cerrara la puerta del vagón.
-Perdón por lo mis hermanos, soy Ron Weasley- me dijo el pelirrojo
-¡No hay problema! Soy ____ Lewis- les dije
-Yo soy Harry Potter- me dijo el muchacho de lentes.
-Perdón por interrumpir así...- les dije apenada
-¡No hay problema! Sólo estábamos hablando...- dijo Harry
-Ahh y ¿de que hablaban?- les pregunte
-De nada importante- me dijo Ron. Les logre sacar platica y mientras hablábamos, el tren iba avanzando entre campos con vacas y ovejas. En un minuto a otro nos quedamos callados, simplemente mirándonos.

lunes, 28 de octubre de 2013

Capitulo 2

Mi nombre es ______ Lewis Smith. No tenía el apellido de mi padre, esos eran los apellidos de mi madre. Una vez le pregunte por mi padre y ella me dijo que ella y el nunca pudieron estar juntos por él. Nunca más le volví a preguntar sobre él. Aunque siempre he querido uno. Vivo en Londres en White Street. Crecí como cualquier muggle; iba a la escuela, espera en la fila, en fin ustedes entienden, pero nunca supe porque me sentía especial, sentía que era diferente. Pasados algunos días de haber recibido mi carta, la cual ya había devuelto la carta de inscripción (con una lechuza que mi mamá tenía oculta). ¡Tenía muchas ansias de ir! ¡Estaba verdaderamente emocionada!
Hoy ya era el 31 de Julio, ya habían pasado dos semanas de haber devuelto la carta. Mi mamá decido que iríamos al Callejón Diagon, pero primero pasaríamos por el Caldero Chorreante (Que era una pequeña taberna con un aspecto muy lamentable). Al entrar al Callejón me sorprendí mucho ya que era mucho más grande de lo que me imaginada. Lo que más destacaba era un edificio que era muy grande y había muchas personas de corta estatura, con la piel algo morena y orejas muy puntiagudas.
-Soy duendes ____, son muy estrictos y aunque hablan muy poco ellos tienen en su poder nuestra economía- me dijo mi mamá tomándome de la mano y yendo a dónde estaban los duendes
-¿Entonces eso es un banco?- le pregunte asombrada
-Si, se llama Gringotts para ser exactas- me respondió dedicándome a cálida sonrisa.
-¡Ohh!- le dije. Entramos a Gringotts y incluso era más grande de lo que parecía afuera. Era muy elegante, tenía muchas mesas en todo el pasillo con uno o dos duendes por mesa. Todos los duendes parecían muy enojados, seguimos caminando hasta la última mesa donde sólo había un duende.
-Disculpe quiero ver la Cámara 246- le dijo mi mamá muy sería.
-¿La llave?- le pregunto el duende con una sonrisa muy malévola
-Tome- dijo mi mamá sacando una llave con una forma de corazón de su bolsa. El duende la observo detalladamente y al final volvió a sonreír, pero esta vez lo hizo viéndome, me estremecí.
-Pase, por aquí- contesto el duende bajando de la mesa y dirigiéndose a una puerta atrás de la mesa. Entramos y me volví a sorprender, ya que había en vez de un sótano, ¡era una cueva gigante! Subimos a un carro y el carro avanzo. Parecía una montaña rusa, fue muy divertido, de repente el carro frenó. El duende bajo y había una puerta muy extraña a lado de nosotros, el duende saco la llave, la metió y le dio vuelta, me di cuenta que sus dedos eran muy largos. Él se alejó y la puerta se abrió desde el centro, hacia afuera. Atrás de la puerta, había una cámara muy grande que estaba lleva de monedas de oro.
-Todo eso _____ es lo que es ahorrado para hoy- me dijo mi mamá
-¿Solamente para hoy?- pregunte asombrada
-Bueno, no sólo hoy....- me dijo mi mamá
-Okey- le dije. Mamá entro en la cámara y tomo un buen puño de monedas y las metió en su bolsa. Cuando salimos nos dirigimos a una tienda estrecha y de mal aspecto. Sobre la puerta con letras doradas decía:
"Ollivander: fabricantes de excelentes varitas desde el 382 a.C."
Mamá me dijo que me iba a comprar una mascota y los libros y que la tienda de mascotas ya cerraba (habíamos llegado a las 7:00p.m), me iría a comprar una lechuza gris, mientras yo pasaba por mi varita. Entre y la tienda estaba llena de cajas amontonadas, se escuchó el tintineo cuando entré pero nadie se asomó de la mesa que estaba enfrente de la puerta.
-¿Hola?- dije, en ese momento se volvió a escuchar un tintineo, voltee y vi a un chico de mi edad rubio y pálido, tenía un aire sumamente vanidoso.
-Hola -le dije sonriendo, el solo me volteo a ver. Esta vez escuche algo de ruedas moviéndose, me dirigí hacia la mesa otra vez y salió de detrás de una estantería un hombre ya grande que tenía la cara de alguien amigable.
-Hola, soy el Señor Ollivander - nos dijo el señor
-Hola- dijo con un susurro el muchacho rubio
-A Hogwarts, ¿verdad?- nos preguntó
-Si- respondimos los dos al mismo tiempo
-Mmmm a ti- dijo señalándome- ya se cual varita- habiendo dicho esto se volvió a meter detrás de la estantería.
-¿Vas a ir a Hogwarts?- me pregunto el chico acercándose a mí.
-Sí, también tú, ¿verdad?- le sonreí
-Sí, soy Draco Malfoy- me dijo extendiendo su mano hacia mí
-¡Mucho gusto! Soy ____ Lewis- le dije estrechando su mano. Draco iba a decir algo más cuando el señor Ollivander se asomó con una caja en las manos
-Toma- me dijo entregándome una varita. No sabía qué hacer con ella
-¿Qué hago?- le pregunte
-Simplemente agitala- me dijo. Lo hize y una caja salió volando de la estantería, estrellándose en la pared. Draco río
-No, esa no- me dijo quitándome la varita de las manos y dejándola en la mesa. Volvió a desaparecer tras la estantería
-Mmmm ¿en qué casa crees que vas a estar?- me pregunto Draco
-¿Casa?- le pregunte extrañada
-¡Si! ¿En Slytherin, Hufflepuff, Ravenclaw o Gryffindor?- me respondió
-Este no sé y ¿a ti?- le sonreí
-En Slytherin- me dijo con orgullo
-¡Ahh!- le dije la verdad es que no sabía muy bien a lo que se refería con casas....
-¿Oye tus papas son magos?- me pregunto y se sonrojó al instante
-Si, ¿por?- le dije
-Curiosidad - me dijo levantando sus manos como sí lo estuviera apuntando con un arma. Reí. Volvió a salir el señor Ollivander con otra caja en sus manos
-Madera de Roble Inglés, núcleo de nervio de dragón y 28 cm de larga y es ligeramente elástica- me dijo entregándome la varita. La agite y salió un chorro de luz roja con dorado.
-Perfecto, perfecto- me dijo el entregándome la caja de mi nueva varita. La guarde con cuidado, mientras que el señor Ollivander atendía a Draco.
-¿Cuánto sería?- le pregunte al señor Ollivander
-7 galeones- me dijo. Le tendí siete monedas de oro, al parecer no me había equivocado.
-¿Te espero?- le pregunte a Draco.
-Si quieres...- dijo el sonrojado. El señor Ollivander le gustaba desaparecer detrás de la estantería.
-Y ¿por qué no sabes nada acerca de Hogwarts?- me pregunto Draco
-Eso... Bueno mi mamá nunca me había dicho que era una bruja, hasta dos semanas atrás, cuando recibí la carta de Hogwarts- le explique
-Ohh- me dijo. El señor Ollivander reapareció y le entrego a Draco una varita de Pino, con núcleo de pluma de fénix y era de flexibilidad media.
Cuando salimos ¡vi a mi mamá con una lechuza hermosa! ¡No era gris, pero era bellísima! Tenía el pecho y la cara blanca pero las plumas de la espalda eran color cobrizo con manchones grisáceos. Me acerque a mi mamá con Draco pegado a mí.
-¡Mamá, es bellísima!- le dije hablando de la lechuza
-Pero hija no es gris...- me dijo triste
-¡No me importa! ¡Esta es original y bella!- le dije feliz
-Y ¿cómo le llamaras?- me pregunto Draco, en ese momento mi mamá se percató de él.
-Mmmm todavía no sé...- le dije pensando en un nombre para una lechuza. 

Capítulo 1

-¡Hija despierta! Tengo una sorpresa para ti- me grito mi mamá. Me desperté pero todavía tenía mucho sueño.
-¿Que paso mami?- le pregunte cuando baje a la cocina todavía en pijama. Ella estaba haciendo el desayuno, era mi favorito hot cakes con mora azul.
-Te tengo que decir algo muy importante hermosa- me dijo acercándose a mí y acariciándome la cabeza y dejando un plato de hot cakes enfrente de mí.
-¿Qué es?- le pregunte cuando termine de masticar el pedazo de hot cake.
-Hija, eres una bruja- me dijo mi mamá, que estaba sentada enfrente de mi
-¿¡¿¡Que?!?!- no entendía sí me lo estaba diciendo de broma o era de verdad.
-____ no te alteres, te lo explicare todo- me dijo sonriendo
-Pero mami en la escuela me dicen que no existe la magia, ni nada como eso- le dije confundida
-Hija, entiende los muggles no pueden saber acerca de la magia- ¿¿Muggles?? ¿¿Qué es eso?? Tengo muchas dudas, al parecer mi mamá se dio cuenta. -Los muggles son personas que no pueden hacer magia. Te explico hija yo soy una bruja y tu papá también lo es...- ¿Papá también lo es? ¿Eso significa que está vivo? pensé
-¿Mami, mi papi está vivo?- le pregunte
-No se hija, no sé...- susurro triste
-Pero mami ¿por qué me dices esto ahorita?- le pregunte tratando de cambiar de tema
-Ahh eso, vas a ir a Hogwarts el primero de septiembre- me dijo sonriendo
-¿Hogwarts? ¿Qué es?- le pregunté. Ya estaba a punto de terminar mi desayuno.
-Es el mejor colegio de magia y hechicería de toda Inglaterra- me contesto mi mamá pasándome una carta que decía: 

"COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA
Director: Albus Dumbledore
(Orden de Merlin, Primera Clase
Gran Hechicero, Jefe de Magos
Jefe Supremo, Confederación,
Internacional de Magos)

Querida Srita.Lewis:
Tenemos el placer de informarle de que dispone de un vacante en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.
Por favor, observe la lista del equipo y libros necesarios.
Las clases comenzarán el 1 de Septiembre, esperamos su lechuza antes del 31 de Julio.
Muy cordialmente, Minerva McGonagall.
Directora adjunta "

Entonces ¡si era de verdad que era una bruja! ¡Sabía que yo era alguien especial! Me alegre, sonreí y me pare para abrazar a mi madre.
-¿Mami? ¿Por qué no me habías dicho antes?- le pregunte todavía abrazándola. Ella se puso tiesa y se alejó un poco, se agachó hasta quedar a mi estatura.
-____ tu padre y yo nos conocimos en Hogwarts y siempre me entristecía al pensar en aquella grandiosa escuela........ Lamento no habértelo dicho antes- me dijo con una sonrisa triste.
-No te preocupes mami- le dije abrazándola. Me sentía algo mal por mi mamá, pero mi papá estaba con vida yo lo sentía. 

Datos personales